La infestación por piojos
puede desarrollarse en varias situaciones, desde
perreras superpobladas y sucias, hasta lugares
con buenas medidas higiénico-sanitarias. Los
perros y los gatos jóvenes, así como los
animales viejos o débiles, son los más
sensibles. Los piojos son huéspedes específicos
y sólo sobreviven unos días en el ambiente. Se
clasifican en piojos masticadores y picadores.
Los signos clínicos son variables y algunos
animales pueden ser portadores sin
sintomatología o con solamente seborrea seca. El
perro infectado por piojos presenta caspa y
liendres adheridas a los pelos. Los piojos del
pelo son muy móviles, este movimiento provoca
picor que puede llegar a ser muy intenso. El
picor, descamación, presencia de costras pueden
aparecer en diferentes grados. Debido a que el
perro o gato se rasca, podemos observar
infecciones de piel secundarias. En
infestaciones masivas el animal puede estar
anémico (sobretodo con infestaciones con piojos
chupadores), débil y febril debido a la
irritación crónica. La sintomatología clínica
podría confundirse con dermatitis por alergia a
la picadura de pulgas (DAPP), Cheyletiella,
Sarcoptes o simplemente por seborrea.
